¿Cuántas veces has soñado que caminabas hacia el altar, envuelta en el vestido de tus sueños, mientras una mantilla o un largo y vaporoso velo caía sobre tus hombros y espalda?

El velo y la mantilla resultan indispensables para poner el broche de oro a un look romántico y tradicional, convirtiéndose casi en algo obligado para muchas novias.

El velo: Es originariamente francés y la tradición marca que sea largo y sencillo (en un principio se utilizaba para cubrir el rostro de la novia), hoy en día, es posible encontrarlo en distintos tamaños, pudiendo incluso combinar dos (velo doble), colocados de manera superpuesta sobre el cabello. El tejido es ligero, delicado y casi transparente, aunque puede rematarse con detalles bordados, blondas de encaje o cristal en su versión “amantillada”, puntillas, abalorios o motivos florales…

Como anécdota os contaré, que la tradición de usar velo, viene ligada a los grandes misterios: dicen que una niebla cubrió la tierra durante su creación, que el humo veló el Monte Sinaí cuando Moisés recibió las tablas y que una nube recibió a Dios en su Ascensión. Lo sagrado es velado. Durante la Santa Misa, el Tabernáculo y el Cáliz son velados ya que contienen a Dios. Y así, el que las mujeres se cubrieran con un velo en las misas, significaba que su vida formaba parte de un digno papel: han sido escogidas para crear nuevas vidas…

 

velo mantilla

Velo amantillado

 

 

Velocodo

Velo Codo

La mantilla: Por el contrario, es una prenda tradicionalmente española, muy demandada por las novias actuales y muy arraigada en Andalucía (aunque existen modalidades castellanas) que puede ser usada indistintamente entre las invitadas y la novia. El uso de la mantilla sobre la cabeza durante la Santa Misa y funciones litúrgicas, es una antigua tradición, ya que se consideraba decoroso, que una mujer orase a Dios con la cabeza cubierta. En tiempos recientes el cubrirse la cabeza no es una práctica común.

Su principal característica a diferencia del velo, es que la mantilla está enteramente bordada de encaje artesanal hecho a mano con hilos de seda, lo que las convierte en piezas únicas. En la actualidad, hay mantillas industriales muy económicas, pero muy distintas de las artesanales en cuanto a espectacularidad, caída, y también precio claro…

La mantilla permite todo tipo de formas de colocarse y varían en función del gusto de la novia. Hoy en día, los estilistas pueden hacer auténticas maravillas y recrear todo tipo de looks “retro”, combinándola con piezas de joyería vintage, broches, tiaras, peinas y peinetas o diademas.

Los tejidos utilizados son encaje de Chantilly, la blonda (elaborada en dos tipos de seda), la organza o la red, son algunos de los más comunes, aunque sin duda, el preferido por las novias desde hace décadas, es el tul de seda por su apariencia traslúcida y su capacidad para sobrevivir en el tiempo y ajeno a las modas.

Mantilla

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